viernes, 13 de mayo de 2016

Es increible que aún estemos en Cádiz como estamos, tanto paro, tanto desaliento, tanto sueño truncado por tanto y tanto político torpe, usurero y traidor. Gente que ha venido ha Cádiz a saquear las arcas del pueblo, las ilusiones de sus gentes que con el día a día sueñan en un tiempo mejor.

No hay derecho, no es de buen cristiano, no es propio de personas dignas de beber agua. No es posible que aún estemos igual porque la política necesita un procedimiento burocrático. El hambre no es un proceso, es una necesidad el comer, el vivir con dignidad. Es todo tan absurdo que parece que el dinero los entretiene en cervecitas en cualquier plaza de la ciudad, en algún mentidero donde perder el tiempo.

Estamos hartos de tanto político que aún está aprendiendo a ser hombre. Estamos cansados de tanto papanata de cortijeo, y harto de tantas falsas esperanzas. Sueños truncados como si fuéramos niños. No puede ser cierta tanta tontería suelta.
Hacer tejido productivo no es un milagro, no es un proyecto de utopías extrañas, pero sí es verdad que cuando se quiere se puede y cuando no, es no. Parece como si hubiera beneficio en seguir así, hundiendo a esta maldita (y bendita) ciudad, sí maldecida por el tiempo y por su propia gente que engañada espera un tiempo mejor.

Por favor hagamos cooperativas organizadas, estudiadas deprisa y corriendo que el hambre no tiene más que empezar a dar dolores de estómagos.