viernes, 3 de junio de 2011

Carta de Lidia Rodriguez Doval

La realidad de Cádiz no es un puente: con el ayuntamiento de Cádiz, no

Cádiz ciudad trimilenaria fundada en el año 1100 antes de cristo la ciudad más antigua de occidente conocida en el mundo entero, por su carnaval, sus playas su gente. Cuna de la primera constitución liberal española en 1812 y que el año que viene todos celebraremos con orgullo el bicentenario de la Pepa.


Pero no podemos olvidar que Cádiz tiene otro record otra marca sin batir y este es el de ser la ciudad con más paro de España con una tasa que en enero de 2011 ya rebasaba el 30%.

Cuando paseas por Cádiz o vez la prensa escrita o televisión local te bombardean con grandes carteles y anuncios de con el Ayuntamiento de Cádiz si.


Con el Ayuntamiento de Cádiz tenemos piscinas, parques, paseos, soterramiento, ciudad de la justicia, ciudad de las artes actos del bicentenario pero día a día los gaditanos vemos como todas esas infraestructuras que se estan levantando a nuestro alrededor sirven para dar de comer a familias de más allá de las fronteras gaditanas. Para nada estoy diciendo que no tengan derecho pero en otros municipios se exige que un porcentaje de las persanas que opten a empleos o cursos en una ciudad pertenezcan a esa ciudad. En el caso de mi ciudad somos tan generosos que primero llenamos el estomago a los de fuera y ya si nos queda algo para nosotros.


La realidad de Cádiz es otra bien distinta y la juventud gaditana debe enfrentarse a ella día tras día para ello puedo poner cuatro ejemplos que casualmente estan dentro de mi propia familia


Tenemos Jóvenes que tienen que emigrar a otras ciudades españolas para poder salir adelante y optar al mercado laboral y que terminan formando su familia fuera de su tierra por lo que el regreso se hace cada vez más complicado.

Tenemos otro grupo de jóvenes que deciden aferrarse a su tierra e intentan formar su familia aquí y que ven que llega el momento del nacimiento de su primer hijo y se encuentran sin trabajo y con los zapatos gastados de recorrerse la ciudad en busca de una oportunidad.


Tenemos jóvenes que quieren trabajar, independizarse y hacer su vidad como cualquier otro y que siguen pasando los años y se encuentran en casa de sus padres teniendo que recurrir a ellos para cualquier cosa.


Y por úlitmo jóvenes con ganas de encontrar su primer empleo y día tras día buscan y buscan sin encontrarlo.

Esa es la auténtica realidad de Cádiz. Cádiz no es las piscinas, los parques, los bicentenarios no Cádiz es paro, emigración desesperación, abuelas que ven a sus nietos una vez al año. Madres que intentan mantener hijos mayores con un sueldo pequeñito. Parados de larga duración. Familias enteras desocupadas. Todo esto es Cádiz

Ahora que estamos en época de elecciones, de propósitos, de promesas y buenas palabras quiero hacer llegar mis reflexiones a quien las quiera recoger y haber si con esto logramos centrar la atención en lo verdaderamente importante para Cádiz y los gaditanos.


Se puede vivir sin regatas, sin actos, sin banderas azules pero no se puede vivir sin comida, sin vivienda sin ilusiones. Por eso pido que si es cierto que en la democracia el poder reside en el pueblo pues que por esta vez piensen realmente en el pueblo.